A Cuadros

pasquín literario de ambigüedades


Estupro

3-Enero-2010

Llovía. Ella descruzó sus piernas larguísimas de ron. Miró por la ventana y vio que todos estábamos de espaldas.

Este amor – le susurró al Joven antes de morder sus lóbulos – como el toro, ha nacido para el luto. – mas no quiso creerlo y besó sus labios y mintió y cayó borracha, delirante, anestesiada.

El corazón tan blanco como la nieve

y más frio.

Ella y yo sabíamos que aquella noche sería la última, que aquella mirada marcharía descalza por la arena húmeda, que sería la última.

Bebimos grappa y bailamos la noche cerrada en la playa del puntal.

Entreplanta

28-Diciembre-2009

la distancia no es el olvido: el olvido son las personas que no creen en las palabras. A Aída, su padre le contaba que si deseaba algo, algún día, había de nombrarlo; pues

“(…)las palabras dan consistencia (entidad, carne) a los sueños”

[Mediavilla]

El olvido empieza con un piano de pared junto a la escultura de Allen, con el primer te respondo otro día (cuando tenga más tiempo, cuando este menos cansado). Le sigue Meg Ryan desnuda y Angelina embarazada, la colada de los lunes, las cosas verdes y con pelos, las timbas de Gatwick las noches en vela, dos vasos de tinto dentro del ascensor. Un bocadillo de bonito.

Poema color Puesta de sol

25-Diciembre-2009

Lo primero fueron sus piernas aquellas tarde de café y anacardos. Lo de enamorarme vino luego, más tarde. Deseé ver como votaba sobre mí, ver su sudor, su cuerpo, sus pechos y sus pecas pegando carteles en la Escuela de Minas y cerca ya del Salvador.

-  Creo que estar sentado viendo Santander debe ser pensamiento estético (pues a veces, sólo a veces, mirar es un género de la filosofía).

- Sentarnos – vestidos y así poder imaginarlo todo, insinuarlo todo – y mirar Santander, es sexo: ciencia, biometría: filósofos viejos y jóvenes experimentalistas (Quine y Mayo); es destrozar a Bécquer y a Machado; es trascender a Jameson, a Belladona: es Nietzsche haciendo el eterno retorno.

A un kilómetro de Idoya

22-Diciembre-2009

Juramos…

juramos hacer que esa noche fuera eterna y así fuera la metáfora perfecta de nuestra amistad.

Amaneció.

Perdonen la ausencia. Estuve un tiempo largo en Glasgow y demás lugares de Escocia. Ya les iré contando…

Hoy aparezco para llamarles la atención sobre un nuevo blog “El estudiante que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina”. Los creadores del ya desaparecido “La verdad sobre el caso Bolonia” vuelven con más mala baba si cabe.

Queremos ser, además de burbujitas del anuncio de Freixenet, un espacio crítico en el erial cívico andaluz. Conceptistas (Buscamos un acto del entendimiento que exprese la correspondencia que se halla entre la Universidad y una berenjena), Cínicos (Buscamos un hombre honesto) y escépticos (Somos ataráxicos sin remedio), llevábamos el Gaudeamus bordado en los calzoncillos hasta que despertamos de la siesta universitaria.

Un blog que, lejos de la apología de la piromanía (¡No juguéis con el fuego! ¡Dejemos al fuego sin amigos!), quiere reivindicar la misión original de la Universidad: alcanzar la mayor realización del servicio a la sociedad a través del conocimiento y la búsqueda de la verdad. Lo demás, tonterías…

Un buen blog, seguramente…

Cruella

1-Diciembre-2009

El compromiso. Una aldea que se construye. Un niño que llora. Un círculo que se rompe. Fuiste mi eterna compañera en el viaje, largo, de la vida. Las gacelas, los delfines. Los besos que nunca diste, lo que aquella vez – tantas veces – te perdonamos.

Críticas indiscriminadas

16-Noviembre-2009

Narrativa: Aire Nuestro, Manuel Vilas

Manuel Vilas está fatal de la cabeza y, además, es uno de los escritores más originales, divertidos y arriesgados de la literatura en castellano.

La “norma literaria” que cuajó después de la Transición nos evitó, afortunadamente, la pandemia posmoderna pero, como efecto secundario, hizo que la mayoría de nuevos autores escribieran con una mano atada a la espalda. A la generación de Vilas la “normalización” le sienta tan bien como una chaqueta azul fluorescente al Rey. Vilas no sólo no tiene las manos a la espalda sino que es un contorsionista de primera.

En ‘Aire nuestro’, Vilas juega hasta lo imposible con la Historia, el Futuro y el mito de la televisión. En una ocasión, Almudena Grandes comentó que la literatura había sustituido la experimentación formal por la mezcolanza de géneros. No sé si será verdad (de todas formas, no sé si lo que hacían la mayor parte de los vanguardista guarda alguna relación con la literatura) pero lo que sí es, es un descripción topográfica de lo que se está haciendo hoy por hoy; y Vilas es un ejemplo. ‘Aire nuestro’ una novela de programas, episodios y entrevistas: pasen y lean.

Poesía: Poesía completa (1970-2000), Leopoldo María Panero

Panero es el poeta.

Muchos aspirantes a poetratos desde que el enviado de Lucifer, Wordsworth, llegara y jodiera la poesía, buscan “ansiosamente” una cosa llamada voz (una forma de canalizar la vacuidad de sus cerebros a través de un ego exasperante). Leopoldo María Panero tampoco está muy bien de la cabeza (y lo digo como psicólogo, ha pasado dos terceras parte de su vida en psiquiátricos) pero todo – sus circunstancias personales, su malditismo, su manufactura delirante – palidece ante su voz.

Leopoldo María Panero es un mago, es capaz de crear (no hay otro verbo aceptable) la belleza más exótica y sugerente con el contenedor de escombros de la sociedad española actual. Panero hace que nos planteemos si el exilio siberiano de los formalistas rusos fue excesivo, aunque, claro, no por mucho tiempo y eso es otro tema.

No-Ficción: Juan Belmonte, matador de toros: su vida y sus hazañas. Manuel Chaves Nogales

El otro día estuve en Sevilla y quizás porque recordaba la ciudad más pequeña, fui a la calle Feria. Quería ver, oler y, si se terciaba, saborear esa calle. La biografía de Juan Belmonte, el artista, el inventor del toreo moderno, arranca allí y nos lleva de las dehesas a la gloria.

Lo extraño y lo cierto es que Belmonte es lo de menos en este libro. Su prosa, su concepción, su querencia por la verdad sencilla y sin titulares hace de esta la mejor biografía escrita en castellano que un servidor de ustedes haya leído.

Chaves Nogales fue un buen periodista, qué carajo, fue un periodista excepcional; tanto que, como él mismo comentaba hablando de la guerra civil, había contraído méritos bastantes para haber sido fusilado por los unos y por los otros. La verdad es lo que tiene y, en lo que nos atañe, este es un libro de verdad. Lean, lean…

Dragones que aman princesas

8-Noviembre-2009

“No te interpongas entre el dragón y su furia”

– Rey Lear

William Shakespeare

Cuentan que Burton al rehacer el Planeta de los Simios incluyó una escena sexual entre Mark Wahlberg y Helena Bonham-Carter (que interpretaba a la chimpancé Ari). El estudio, alérgico al bestialismo, parece que pidió amablemente que se retirara del metraje a proyectar.

La cultura a lo largo de la Historia, apoyando las fobias de los productores, se ha mostrado hostil hacia la zoofilia. Los exégetas bíblicos leyeron el Levítico (20:15-16) y condenaron al Infierno a Europa –“la extrema belleza libidinosa del toro”-, a la mitad del gremio de los pastores y a mi vecino del cuarto c (según dice la señora del cuarto b).

Fueron los amigos de los exégetas los que mantuvieron la luz (cárdena, pero luz) en medio de la oscuridad del Medievo. Y por eso, quizá, siempre me he preguntado si tras las historias de dragones que raptan princesas se esconde una lectura esotérica (y uso “esotérico” en el sentido que Strauss rescató de Aristóteles; esotérico como “difícil” – críptico– frente al poder político o, en este caso, el Índice y el sambenito).

Los cuentos de dragones que raptan princesas, ¿esconden historias sobre dragones que follan con princesas? ¿Señores que susurran al oído (y al bolsillo) de troveros que sólo ellos son dignos de los besos de aquella Dama? ¿Esconden, quizá, un intento de deslegitimizar el “caballero azul”, la pesadilla, al fin y al cabo, de la inseguridad masculina (véase el mito judeo-babilonio de Adán y Eva)? Dragones adúlteros que acechan el lecho del amo; animales espurios, amenazas animalizadas, cosificadas, anuladas por el miedo: vomitadas en eterna comunión con el horrible bestialismo.

Pero pese a todos los mitos, a todos las historias, todas las etiquetas, Caperucita será devorada voluntariamente por otro Lobo y San Jorge nunca salvará a las princesas que buscan llamas en otras bocas.

Mil velas

19-Junio-2009

Los lobos velaron la noche en Heredia y al amanecer se entregaron a la horrible satisfacción de una venganza. Hacía siglos que dejaron de ser héroes para ser hombres, hace años que dejaron de ser hombres para ser monstruos.

Y los monstruos oscurecen el sol para perdernos en el camino, para cegarnos de tanta pena negra, de tanta impontencia y odio. Esta mañana las cortinas del cielo se corrieron y, de nuevo, tantas cosas quedaron sólo alumbradas por mil velillas de grasa.

Pero nunca su noche de bilis podrá ser tan cerrada, nunca podrá ser tan oscura. Queda luz para perseguirlos y acecharlos, queda luz para encontralos y arrinconarlos, queda luz porque esta luz prende del amor, de la entrega y del hambre de libertad y esto, es más de lo que jamás soñarán con tener ellos.

Eduardo Puelles García                                                                          Requiescat in pace